Campo de Batalla, la Tierra
(... o ¿Pero que hace Travolta con una fregona en la cabeza?)

Cada cierto tiempo, surge una película que revoluciona el cine fantástico hasta sus cimientos. Un film que reconcilia a los aficionados con el género, y que adquiere un unánime reconocimiento de obra maestra, instalándose para siempre en la memoria colectiva del fandom. Bueno, pues Campo de Batalla, la Tierra no es eso ni de lejos. De hecho, tiene tal vocación de película cutre que la reacción inevitable del respetable termina siendo el cachondeo puro y duro...

Luis F. Mayorgas

bat4.jpg (10513 bytes)De entrada quisiera decir que la visión de esta película dinamita todas las acusaciones que se han vertido contra John Travolta, principal  impulsor de este proyecto, afirmando que la película pretendía ser una apología de la obra de Ron L. Hubbard, escritor de ciencia ficción pulp (o sease, cutre) y fundador de la Iglesia de la Cienciólogía. Nadie en su sano juicio podría decir que el propósito de Travolta era mostrar las bondades de Hubbard como escritor en este relato, que suena a ya visto, sobre una invasión extraterrestre. Que va. Personalmente, me inclino a pensar que en realidad, Travolta es un infiltrado decidido a hundir al culto de la Cienciología desde dentro. Porque, vamos, yo no he leido el libro original en el que se basa la película, pero dada la acumulación de despropósitos por fotograma cuadrado (a veces tenía la sensación de estar viendo una película de la Troma), o bien el libro es de lo más chorra y la puesta en imágenes evidencia todas sus carencias, o bien el guionista se ha dedicado a destrozar la historia a conciencia.

Y no es que el argumento no tuviera potencial para haber sido, cuando menos, una pelicula de genero bastante aceptable: Las invasiones espaciales son un género de lo más agradecido (y si no que se lo digan a Roland Emmerich). Y es más, la película no carece de mimbres para hacer una buena cesta: Tenemos una humanidad degradada hasta lo cromañón por la raza invasora, al más puro estilo de El Planeta de los Simios; tenemos a Johnnie Goodboy, proverbial lider carismático destinado a salvar a la humanidad, interpretado por un Barry Popper que, bueno, tiene un poco de cara de palo, pero se nota que se lo toma en serio, el chico. Si hubieran trabajado un poco más el reparto de secundarios, que los hay, pero son un poco sosones, les podríamos haber perdonado estos fallos y todo. Si hasta tienen unos efectos especiales, bastante competentes, considerando que el presupuesto era más reducido que el de otras superproducciones al uso...

bat10.jpg (14044 bytes)El problema, es cuando entra el villano de la función, Terl, el lider de los invasores extraterrestres, los Psyclos: Es decir, el Travolta, con zapatos con alzas y una  peluca a lo rastafari en la cabeza, que parece que no la hayan lavado en un lustro. A pesar de lo estrafalario de la pinta, uno entra en el cine confiado: Al fin y al cabo, Travolta tiene bastantes buenas referencias como tipo malo oficial (por ejemplo en Cara a Cara y Broken Arrow, sin ir más lejos). Así que uno se espera que el malo sea una especie de emperador galáctico, tipo Ming el Despiadado, que es lo que pide una buena space-opera.

El problema es que de emperador galáctico, nada: Terl no es entre su gente más que un trepa que fue destinado al culo del Universo (verbigracia, la Tierra) por revolcarse con la hija del que no debía. Hasta eso podría haber tenido gracia con esa base argumental se hubier creado a un villano amargado, siniestro, astuto y amenazador. Pero me temo que si hay un adjetivo que define al personaje, ese es "patético": El enfoque de Travolta se aproxima más a los malos de la serie de los sesenta de Batman, aquella con Adam West (o a los de las películas de Joel Schoemaker, que viene a ser lo mismo), o al de los cacos de Mortadelo y Filemón, riéndose de sus propias gracias, lanzando "bwah-ha-ha-has" villanos sin venir a cuento o presumiendo en la barra de un antro psyclo de haber sido "el número 1 de la academia". ¿Os imaginais a Darth Vader vacilando en un bar de que de pequeñito ya sabia montar androides y conducir vainas? Pues eso.

bat8.jpg (10322 bytes)Pero lo peor es la estulticia integral de la que hace gala el personaje: En una de la escenas más hilarantes de la película, Terl abandona a varios humanos hambrientos en las ruinas de una ciudad terrestre, para observar su comportamiento medinte camaras de video, cual si documental del Nacional Geographic se tratara. Ante el hambre acuciante, los humanos se meriendan lo primero que pillan a mano, que resulta ser una rata cruda. La conclusión de Terl es que el roedor poco hecho es una golosina para los humanos, y tratará de usarlo como acicate en sus experimentos con los humanos, no con mucho éxito, como es previsible.

Tampoco es que el resto de los secuaces hagan gala de un extremo coeficiente intelectual. Como muestra, el personaje de Forrest Whitaker, que hace el papel del Esbirro de Terl (y a quien es dificil visualizar como miembro de una raza invasora y genocida, con esa cara de buena persona que tiene). Cuando Terl le revela que ha estado rodando imagenes comprometedoras de su persona mediante circuito cerrado de video, el pobre Forrest (no, Gump, no, aunque podría haberlo sido) replica: "Pero, oiga, me dijo que las camaras de video eran para grabar a todo el mundo menos a mí". Lo dicho, puro Mortadelo y Filemón.

Como es previsible, con unos malos hechos de semejante pasta, la victoria de los humanos oprimidos parece segura. Pero Terl parece poner un empeño encomiable en asegurar el éxito de los buenos. Así, como parte de un risible complot para chinchar a sus superiores y ganarse una pasta, agarra a Johnnie y lo pone en una máquina que le proporciona conocimientos instantaneos (al estilo Matrix) del idioma y la tecnología psyclo. A continuación, con el supuesto propósito de hundir psicológicamente a Johnnie, se lo lleva a los restos de la biblioteca de la Casa Blanca, en Washington (donde el prota podrá empaparse a conciencia de la Declaración de Independencia de los E.E.U.U.). Finalmente, Terl le dará a Johnnie un cursillo acelerado de como pilotar naves epaciales para terminar soltándole a él y a un grupete de seguidores en medio de una mina durante un par de semanas con la intención de que extraigan para él un buen cargamento de oro. ¿Y que hacen los heroes cuando se quedan sólos? Lo normal en estos casos: Darse una vuelta por el silo de misiles más próximo para hacerse con una buena bomba termonuclear con el loable propósito de metérsela a los psyclos por la Vía Digital.

bat6.jpg (15650 bytes)Claro, que la colaboración de los guionistas en el éxito de los héroes no es poca. Para muestra, en el asalto final a la fortaleza de los psyclos, los humanos optan por lanzar un ataque con unos cuantos cazas de combate que, casualmente, se encuentran en un perfecto estado de conservación después de mil años en desuso (bueno, un poco polvorientos si que están, ¿eh?), y que están pilotados por una pandilla de cromañones (literalmente, que algunos dicen "¡unga, unga!" y todo), que han aprendido a pilotar en cuatro días, en un antiguo simulador de combate. Si, y yo me lo creo...

No quisiera terminar esta pequeña reseña dejando la sensación de que Campo de Batalla, la Tierra, no es una película recomendable.Todo lo contrario, animo a los lectores a que vayan a ver esta película, y que la disfruten como lo que es: La más demencial acumulación de despropósitos desde que Mel Brooks rodó La Loca Historia de las Galaxias  De veras, pasaros por el cine, que el espaectáculo es digno de verse...     

 


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