El Evangelio según San Lucas

Alguien dijo una vez que se puede medir la calidad de una película por el tiempo que permanece en la memoria tras abandonar la sala de proyección. Si eso es así, entonces Star Wars, que ha permanecido más de dos décadas viva en el corazón de los aficionados, es definitivamente una obra maestra. Esto no es algo casual. Si la Trilogía de las Galaxias original sigue vigente hoy, es porque la historia que narra funciona a varios niveles. Aparentemente no es más (ni menos) que un excelente relato de aventuras y fantasía. Pero en la trilogía original hay más de lo que se ve a simple vista. Bajo la superficie, la saga nos dice mucho sobre la personal filosofía vital de su máximo artífice: George Lucas. A continuación, echaremos un vistazo a algunas de las ideas que Lucas ha ido dejando caer a lo largo de la saga.

PEQUEÑO GRAN HOMBRE

lucas.jpg (6117 bytes)Recuerdo haber leído en mi tierna infancia una entrevista donde George Lucas afirmaba, más o menos, que La Guerra de las Galaxias era una historia "sobre el paso de un adolescente de la infancia a la madurez". En aquel momento, pensé que Lucas, o estaba quedandose con el entrevistador, o estaba bebido. Era el típico comentario que uno esperaría sobre una película de Saura, y no de Star Wars.

Sin embargo, con los años, me fui dando cuenta de lo atinado de ese comentario. El proceso de maduración es una constante en la trilogía original: Muchos de los personajes sufren una evolución en su personalidad. Han Solo pasa de ser un mercenario únicamente preocupado por su propio beneficio, a unirse a la Alianza Rebelde para defender una causa altruista. La Princesa Leia empieza mostrandose como una persona altiva, insufrible y arrogante, para terminar bajando su caparazón emocional ante un sinvergüenza como Han. Hasta Darth Vader, el último personaje del que uno esperaría que evolucionara, termina redimiéndose al final de su vida.

Pero si hay un personaje que madure durante la saga, sin lugar a dudas ése es Luke. Al comienzo de La Guerra..., Luke se nos presenta como un chaval totalmente sometido a la voluntad de sus padres adoptivos, Owen y Beru, que le revientan una y otra vez sus planes de unirse a la Academia. Cuando sus tíos son asesinados por el Imperio, Luke se aferra a Obi Wan, la única figura paterna que tiene a la vista. Sin embargo, el comportamiento de Ben será completamente distinto al de los tíos de Luke. Donde estos imponían su punto de vista, Ben se limita a hacer el papel de consejero, guiando a Luke para que descubra sus habilidades latentes, pero siempre desde el diálogo, respetando su criterio. Incluso al principio, cuando Luke se muestra reacio en acompañar a Obi Wan, éste se limita a contestar (eso sí, de mala gana) "Por supuesto, debes hacer lo que tú creas correcto".

Así, cuando Ben muere, Luke ha desarrollado la suficiente autoconfianza como para tomar sus propias decisiones. Resulta especialmente significativo el momento en que Luke, completamente sólo en el corredor de la Estrella de la Muerte, debe decidir si dispara sus torpedos de fotones usando la computadora de blancos, tal y como hace la mayoría, o se la juega y confía en su propia intuición. La destrucción de la estación de combate no supone sólo el triunfo de la Rebelión, sino una victoria personal de Luke, que saldrá de la experiencia con una fortalecida fe en sí mismo.

GENERACIONES

luke.jpg (4197 bytes)Lucas también hace una reflexión, a través de los personajes de Luke y Vader, de como ve la evolución de las relaciones entre padres e hijos a lo largo del tiempo. En La Guerra... nos encontramos con un Luke joven, que tiene una imagen idealizada de su padre (más o menos lo que nos sucede a todos en la infancia), al que considera un heroe de guerra. Posteriormente, al final de El Imperio..., Luke descubrirá la auténtica identidad de su padre. (De hecho, la violenta mutilación de su mano derecha viene a ser una poco sutil, pero eficaz metáfora de la perdida de la inocencia). La actitud de Vader, cuando intenta manipular a Luke para que se una al Lado Oscuro, y la respuesta de absoluto rechazo de un horrorizado Luke, no es sino la transposición del conflicto generacional que suele darse en la adolescencia, cuando intentamos hallar nuestro propio destino rebelándonos a las imposiciones paternas.

Finalmente, El Retorno... supone la llegada a la madurez de Luke, que no idealiza ya a su padre, pero al que ha dejado de considerar un monstruo. Luke ya no ve en Vader ni a un héroe ni a un villano, sino sencillamente a un hombre. De hecho, su definitiva conversión en jedi -es decir, en adulto- se deberá, no tanto a su victoria en el enfrentamiento físico entre él y Vader, sino al hecho de que sea capaz de mantener su convicción en la redención de Anakin Skywalker hasta el final, a pesar de las presiones no sólo del propio Emperador Palpatine, sino de Obi Wan y Yoda, sus mentores y amigos, que dan por perdido a Anakin en el Reverso Tenebroso de la Fuerza.

A propósito de ésto, dos comentarios: En primer lugar, es interesante hacer notar el valor que Lucas da en la trilogía, y especialmente en El Retorno... a los lazos familiares: Será la relación padre-hijo entre Luke y Anakin la que permitirá la redención de este último. En segundo lugar, es significativo que para regresar al Lado Luminoso de la Fuerza, Anakin tendrá que salvar a su hijo a costa de su propia vida. Este concepto de "perdón de los pecados" a través de una "penitencia" tiene mucho que ver con la religión cristiana. La idea no es un hecho aislado en la trilogía original: Como veremos a continuación, la temática mística y religiosa tienen un peso muy importante en el universo de Star Wars.

LA FUERZA DE LA RELIGION, LA RELIGION DE LA FUERZA

yoda.jpg (3526 bytes)Tal vez alguien se llevará las manos a la cabeza si afirmo que, en los ochenta, se produjo un renacimiento del cine religioso de la mano del tándem Spielberg-Lucas. Admito que puede sonar un poco exagerado, pero el planteamiento de películas como E.T. El Extraterrestre o Encuentros en la Tercera Fase juegan con conceptos como los de revelación, resurrección y milagro, y tienen un inequívoco aire místico, mientras que la saga de Indiana Jones (y en particular la primera y tercera entregas) utiliza elementos de la mitología cristiana (El Arca, el Grial). La primera trilogía   no es ajena a esta tendencia, que se manifiesta en la existencia de la Fuerza. La Fuerza no es tan sólo un mero superpoder, añadido para dar más colorido a la trama, sino que obedece también a la visión de un mundo en el que cuenta algo más que lo meramente físico. Es Yoda quien lo expresa mejor, en una de las citas más bellas de El Imperio..., cuando afirma "Seres luminosos somos, no esta materia bruta...": Para Lucas, el ser humano es algo más que un paquete de cromosomas, obedeciendo a oscuros impulsos genéticos. Existe una trascendencia en el universo que Lucas ha imaginado para Star Wars. Hay una ética, una moral, una permanencia de los ideales. De hecho, se observa un claro contraste entre el Imperio, cuya filosofía se basa en la dominación, en la pura fuerza bruta, y los Caballeros Jedi, con una visión mucho más espiritual de la existencia (midiclorianos aparte, pero eso ya es un tema de la Nueva Trilogía, y materia para otro artículo).

VOLUNTADES DE HIERRO

Otro aspecto a destacar en la primera trilogía es el enorme valor que Lucas da a la voluntad, a la capacidad de autosuperación. El exponente más evidente de esto es el durísimo entrenamiento al que Luke se ve sometido por Yoda en el planeta Dagobah para convertirse en un Caballero Jedi. Luke posee la capacidad de dominar la Fuerza, pero esta habilidad debe ser trabajada, pulida, entrenada, para que pueda llegar al culmen de sus facultades. O, dicho de una forma más sencilla, el talento no sirve de nada, si uno no lo trabaja. No es de extrañar que el artífice de la saga galáctica valore tanto ese espíritu de trascender las limitaciones, de superar los obstáculos: George Lucas sufrió un grave accidente por el que podría haber perdido el uso de las piernas, y fue gracias a su esfuerzo personal que pudo volver a andar de nuevo. No es de extrañar que fuera durante esta época que Lucas empezara a idear el concepto de la Fuerza, que en el fondo no es sino una metáfora del poder de la mente sobre la materia, del triunfo de la voluntad sobre las dificultades.

ewok.gif (1862 bytes)Pero quizás uno de los aspectos donde mejor se aprecia lo importante que es para Lucas el papel de la voluntad por encima de las limitaciones físicas, es en unos personajes que han sido injustamente denigrados: Los Ewoks. Las "bolas de pelo" han sido sistemáticamente maltratadas por el fandom, acusados de ser una jugada de marketing para añadir una línea de osos de peluche al merchandising, y de infantilizar El Retorno... después del tono siniestro de El Imperio... Puede que algo de verdad haya en ello, pero también es verdad que los Ewoks encajan a la perfección en la filosofía personal de Lucas. Con su escasa estatura, su aspecto casi ridículo y su prehistórica tecnología, serán los Ewoks los que se interpongan, durante la batalla de Endor, entre el Imperio y su victoria final. Serán los Ewoks los que, armados con palos, piedras, bastante ingenio y puro coraje, planten cara a un ejercito de élite de tropas imperiales, equipados con armas de laser, trajes blindados, motos voladoras y vehículos acorazados. Y serán los Ewoks los que, a costa de las vidas de muchos de ellos, marquen la diferencia, permitiendo a los comandos rebeldes destruir el generador del campo de fuerza, que a su vez posibilitará a la flota rebelde acabar definitivamente con la amenaza de la Estrella de la Muerte. En suma, los Ewoks vienen a cumplir en Star Wars el papel que ejercían los Hobbits en El Señor de los Anillos: Una de las razas más humildes de la creación, que terminará siendo esencial en el enfrentamiento entre el Bien y el Mal.

En el fondo, los Ewoks tienen mucho que ver con uno de los mejores personajes de toda la saga: El maestro Yoda. Yoda es presentado en El Imperio... en un primer momento como un personaje cómico, un auténtico energúmeno chocheante más parecido a un teleñeco que a otra cosa. Sin embargo, más tarde, Lucas nos dará a todos con un canto en los dientes cuando Yoda se revele como el sabio, noble y poderoso maestro jedi que es realmente. El mismo Yoda expresa esta idea más tarde, tanto a Luke como a los propios espectadores cuando dice "Me juzgas por mi tamaño. Y no deberías hacerlo", momentos antes de levantar en el aire la nave espacial de Luke con el único poder de su mente. O, por expresarlo en palabras de Disney y su pandilla: "Lo que cuenta es el interior".

MILI KK

troops.jpg (2978 bytes)La saga de las galaxias también ofrece un atisbo de la mentalidad política de George Lucas, no muy lejana de la forma de pensar del americano liberal típico. Así, Star Wars, a pesar de su nombre, puede interpretarse como un claro alegato antimilitarista. Está claro que el concepto de ejercito no le merece excesivas simpatías a Lucas: La siniestra uniformidad de las tropas imperiales, o la frialdad de sus oficiales contrastan con la diversidad de las fuerzas rebeldes, o la humanidad de nuestros personajes protagonistas.

Esta actitud tampoco es extraña, considerando que George Lucas empieza a gestar Star Wars en los años setenta, en un momento historico en el que hechos como la guerra del Vietnam están despertando las iras de la población más joven de Norteamérica, y provocando entre ellos un militante movimiento pacifista. No es raro que Lucas muestre al Imperio de una forma muy negativa, incluso con inequívocas referencias al Tercer Reich alemán, con esos oficiales tan parecidos a los arquetípicos comandantes nazis de las viejas películas de guerra, o esa música wagneriana que sirve de tema incidental para el Imperio.

En los años setenta, y además del movimiento pacifista, la sociedad americana, que venera el concepto de democracia, se verá impactada por los casos de corrupción política y el escándalo de las cintas del Watergate. Esto también cala hondo en la mentalidad de Lucas, que nos presenta una Antigua República que, en manos de políticos corruptos y burócratas sin escrúpulos, ha degenerado para convertirse en el régimen fascista que es el Imperio. De hecho, el propio Lucas comentó en cierta ocasión que se inspiró en el presidente Nixon para la creación del retorcido Emperador Palpatine

CON UNA AYUDITA DE MIS AMIGOS...

friends.jpg (4718 bytes)Tal vez uno de los factores de más éxito de la saga galáctica sea el énfasis que se hace en el concepto de la amistad. Es algo que hermana a Star Wars mucho más de lo que parecería en un principio con su serie "rival", Star Trek. Ambas son, básicamente, historias sobre un grupo de amigos que estarían dispuestos a sacrificarlo todo por los demás.

Así, en Star Wars, la camaradería es una parte fundamental de la saga. En La Guerra..., Han, a pesar de su autoproclamado cinismo, terminará mandando a paseo su sentido práctico y dará la vuelta para rescatar a Luke in extremis de ser desintegrado por su propio padre. En El Imperio..., Luke estará dispuesto a jugárselo todo, incluyendo el destino de la galaxia y la pervivencia de los jedi, y en contra de los sensatos consejos de sus mentores, Yoda y Ben, para rescatar a sus amigos, Han y Leia, de las garras de Darth Vader. En El Retorno..., todo el plantel de protagonistas vuelve en tropel a Tattoine para sacar a Han del congelador en el que el repugnante Jabba el Hutt le tiene en conserva. Y aprovecho para reivindicar a un personaje secundario que en mi opinión, simboliza mejor que nadie el valor de la amistad: El siempre olvidado Chewie, el fiel compañero de Han. Dado su tamaño descomunal y su intimidatorio aspecto, resulta tremendamente conmovedor verle llorar de desesperación e impotencia cuando su amigo es aprisionado en carbonita al final de El Imperio..., y sobre todo su reacción de incontrolable alegría (a pesar de estar en una mazmorra y con escasas perspectivas de futuro en ese momento) al reencontrar a Han al principio de El Retorno...

Esta exaltación de la amistad contrasta con la mayoría del cine norteamericano actual, donde predomina un tipo de héroe duro, autosuficiente, que no necesita de nadie. Por eso resulta agradable ver como los héroes de la trilogía son gente fragil, falible y necesitada de apoyarse los unos en los otros. En el fondo, más allá de la parafernalia pirotécnica de los efectos especiales, eso es lo que ha terminado calando en el público, y permitiendo que Star Wars entrara en la historia del cine: La humanidad de sus personajes. ¿Será Lucas capaz de aprotar esa misma cualidad humana a los personajes de la nueva trilogía? El juicio queda a la espera de ver cómo se desarrolla el romance entre Amidala y Anakin, la relación entre éste y su maestro Obi Wan y la corrupción de Anakin por parte de Palpatine, es decir, del Episodio II. Que la Fuerza le Acompañe.

 

Luis F. Mayorgas

 


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