Siempre he
admirado a John Carpenter por una cosa: Tiene más moral que El Alcoyano. No
importa que se hunda cuando Golpe en la Pequeña China, que fue su
proyecto más personal solo lo fuésemos a ver los más "frikis" del cementerio,
ni que poca gente sepa que la sintonía del programa de Antena 3 TV Noche de
Lobos (¡qué tiempos!... ¡Snifff!), era una composición suya (la más
conocida, de Halloween, por supuesto). Ni siquiera que los productores cogiesen su
idea del Halloween (hacer una película al año con la única temática de cosas horribles
que pasan la Noche de Todos los Santos), y la hicieran chichinas, convirtiéndolo en
simples secuelas, una franquicia de películas lamentables con psichokiller dentro (muy
malas, aunque el asesino llevase una máscara de William Shatner)...
¡¡Buahhhh!!.. Vale, ya me repongo, eso es el pasado, y ahora lo que toca es el presente,
y el presente es el futuro (ya me he "liao"), en fin: la última gamberrada del
melenudo Carpenter es montarse al carro de la moda del año:
John Carpenters
Ghost of Mars:
Cosas que hacer en
Marte cuando estás Muerto
Virginia García
No hay sitio en Marte para los dos, muñeca
Sincronicemos
los relojes: estamos 175 años en el futuro. Un pueblecito minero en Marte. Bucólico
¿no? Pues no. Por allí marcha la escolta de Desolación Williams
(premio al nombre más "carpenteriano" después de aquello del Serpiente
Plissken de los Rescate en Nueva York y Rescate
en Los Ángeles), un criminal muy peligroso. Le llevan a Chryse, la capital
administrativa de Marte. Con sus modos ruidosos, acaban consiguiendo lo que nadie antes:
despertar la conciencia espiritual del sistema de alarma de los (extintos) marcianos
(¡eso es lo que yo llamo un buen antirrobo!). Este sistema tiene como misión destruir,
cueste lo que cueste, la presencia de intrusos, y desde luego, se pondrá manos a la obra,
cargándose a cualquiera que se le ponga delante, y dejando a Williams y a una de sus
captores, la agente Melanie, como los únicos capaces de plantarle cara al fantasma del
sistema de alarma... Es lo que yo llamo pan comido... Aunque, no sé si os habéis fijado,
pero la putadita de varios fulanos acosando gente en un espacio cerrado ya lo tocó
Carpenter en Asalto a la Comisaría Trece y el Príncipe
de las Tinieblas, la primera de ellas con un tono marcadamente menos
fantástico (donde allí pone "pandilleros", aquí debería poner "algo
ominoso")...
 En lo que se refiere al rostro de Williams, los aficionados a la música
reconocerán a Ice Cube, el internacionalmente conocido rapero, que también salía
en Anaconda y en El Tiempo de los Intrusos
de Walter Hill (no confundir con el también rapero Ice T, que salía en Johnnie
Mnemonic y también en la cinta de Hill); aunque la chica que
interpreta a Melanie es más conocida (sobre todo para ellos): Natasha Henstridge
la (¿in?)olvidable Sil de Species I y II.
A nivel de secundarios, Carpenter se rodea de algunos habituales cono Pam (Jackie
Brown) Grier, y da al aficionado algunas sorpresas como incluir a Joanna
Cassidy (de Blade Runner) o a Clea DuVall (que salía
en The Faculty como la freaky que conocía la SF
mejor que ninguno).
Aunque Miss Henstridge no
fue la primera opción para la coprotagonista (ya me extrañaba a mi...). Courtney Love
(la viuda de Kurt Cobain, el de Nirvana) iba a ser Melanie, pero se lesionó
durante los duros entrenamientos para su personaje (o eso dijeron, las malas lenguas
afirman que lo hacía peor que Yola Berrocal), así que se pensó en Famke
Janssen ( Jean Grey de los X-Men), pero aquello no prosperó
(una pena, esa sí que me gustaba como dura mujer policía).
Carpenter contra
los marcianos
Definitivamente, Marte ya no es
lo que era. Antes, la gente tenía miedo. Del Planeta Rojo podían venir desde
tipos con cráneo de lechuga (Earth vs. The Flying Saucers) a
procesadores de ultracuerpos cada vez más feos (Los Invasores de Marte,
tanto la versión antigua como la de Tobe Hooper del 86). Ahora, en las películas
sobre el tema, ya no hay paranoia que valga, eso era por aquello de la Guerra Fría. La
única manía persecutoria que hay ahora es la de lo "políticamente
correcto"...
...Pero, ¿Qué se consigue con
eso? Pues mirad, bonitos, sólo se consigue hacer películas sobre Marte que podría haber
firmado Frank Capra (de lo rematadamente cursis que son algunas de ellas, puritito Que
Bello es Vivir, oyes...), como ese pastelazo de Brian dePalma llamado Misión
a Marte, ni a la película de Red Planet, que lo
único que me da mucho, pero que mucho miedo, es que dentro está Val Kilmer. Por
no dar miedo, seguro que no lo da ni Supernova, la haya dirigido Walter
Hill o cualquiera de los otros trece o catorce directores que cayeron en la ardua
batalla de dirigir tan dura peliculita... La única alternativa es que este género de
"miedito galáctico", ruede alguien que no tema arriesgarse, alguien que sepa
cómo dar forma al terror sin forma del espacio... alguien que haya hecho... ¿La
Cosa, por ejemplo? |