| Empecemos
por presentar a los héroes de esta nueva producción Disney. En primer
lugar tenemos a Lilo, la proverbial niña encantadora, que en este caso
es una nena hawaiana de 7 años, huérfana de padre y madre para mas señas, que vive
junto con su hermana de 19 años, Nani. Lilo es una amante entusiasta de
los animales, sólo un poco menos ferviente que la Elmira de los Tiny Toons
(por ejemplo, se dedica a recoger latas para venderlas y sacarse un dinero con el que
alimentar a los peces... Eso es conciencia ecológica, y no la de Greenpeace).
Por otro lado tenemos a Stitch, un criminal interplanetario
practicamente indestructible responsable de múltiples tropelías por múltiples galaxias.
Stitch, que se parecería a Lobo, el villano de D.C., de
no ser porque tiene el aspecto de una especie de koala azul, con 6 patas y muy mala baba,
está huyendo de la persecución de todo un escuadrón de la policía espacial, cuando
termina estrellandose con su nave en el planeta Tierra, más concretamente, como el lector
podrá figurarse, en Hawai. Allí, en la confusión de los primeros momentos de su
llegada, termina siendo arrollado por un camión (que no le mata, pero hace papilla todo
su arsenal) e ingresado, al ser confundido con un perro, en un refugio lleno de animales.
Y aquí es donde converge el camino de nuestros dos héroes. Resulta que a
Lilo le entran ganas de tener una mascota, y se dirige al refugio antes mencionado para
adoptar una, que como es lógico, termina siendo Stitch (entre otras, por que el muy
mafioso se ha asegurado de aterrorizar al resto de los animales para que no se atrevan ni
a asomarse al exterior de sus jaulas...). El propósito de Stitch es quedarse a vivir con
Lilo para confundirse con los terrestres y evitar ser localizado por sus perseguidores, y
mejor aún, disponer de una perfecta rehen a mano en caso necesario. Sin embargo, como es
lógico, el contacto con una niñita encantadora como Lilo terminará por ablandar al
endurecido extraterrestre...
Por cierto, los que esperen una vuelta al habitual musical clásico de Disney se
equivocan: Ninguno de los personajes se pone a cantar en toda la película. Lo cual no
significa que no vaya a haber música, y de la buena. Resulta que Lilo tiene la afición
de bailar hula-hula a ritmo de Elvis Presley, con lo
cual podremos disfrutar de hasta siete temas de El Rey, distribuidos a lo largo de la
película, incluyendo el clásico HeartBreak Hotel...
Como puede verse de todo esto, es que Lilo & Stitich es,
en principio, una película que supone un esfuerzo por parte de Disney de abordar otros
campos aparte del cuento musical de tono clásico que se le da tan bien. Algo a lo que
también contribuirá el tipo de animación, en la que se utilizará la técnica de la
acuarela para dar un tono distintivo, luminoso, a la película.
Como no podia faltar, en una buena película de animación siempre podemos
encontrar voces célebres para dar vida a los personajes desaparecidos, y esta no es una
excepción: Si bien Daveigh Chase y Chris Sanders, que
hacen, respectivamente, de Lilo & Stitch, no son muy
conocidos en nuestros lares, si que contamos con Tia Carrere (la
protagonista de la serie Cazatesoros), poniendo voz a la hermana
de Lilo; a David Ogden Stiers, la vieja voz de Din-Don,
el reloj de la La Bella y la Bestia, que interpreta a Jumba,
el creador de Stitch, que llegará a la tierra con la intención de ponerle otra vez las
manos encima; y Jason Scott Lee, el actor de Dragon, La Leyenda de
Bruce Lee, como el novio de Nani...
Resulta dificil de juzgar una película antes de haberla disfrutado, pero lo que hemos
visto en el hilarante trailer hace concebir muchas esperanzas sobre este nuevo Disney.
Stitch se cuela ¡en la célebre escena del baile de La Bella y la Bestia!,
y no contento con esto, arroja la no menos célebre lampara del techo sobre los
desprevenidos bailarines. La respuesta de Bella también es impagable "¡Búscate
tu propia película!". Con un espíritu tan destroyer y autoparódico, seguro
que la película es, al menos, tan divertida como "El Emperador y sus
Locuras", un divertidísimo Disney presuntamente menor que
esperamos sea justamente reivindicado en el futuro...
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