Los que aún no hayan visto
la versión en vídeo de Toy Story 2 que la Disney sacó a venta directa
hace ya unos meses, se van a sorprender. Los que nos lanzamos como lobos sobre esa cinta
en particular hace ya tiempo que vimos un curioso trailer. Iba sobre monstruitos y
criaturas desagradables a la vista, que tienen el mismo tipo de problemas que la gente de
este mundo. Se trataba de Monster Inc. (algo así como: Monstruos: Sociedad
Limitada). Esta película es la nueva apuesta de la Pixar para demostrar a todo
el que aún no lo sepa, que son ellos los que cortan el bacalao en cuestiones de
animación digital...
Monster
Inc.
¡Qué miedo de
funcionarios!
Saliendo
del armario
 ¡Que no! Que ésta no es una película de gays, que
es para críos... nada, que los alarmistas no se sulfuren. Lo del armario viene a cuento
de que existe una leyenda sobre monstruos que, cuando los padres no miran, salen de debajo
de la cama de los niños, y de los lugares más recónditos de sus habitaciones, y ¡Zas!
Les arrean un buen susto. Lo que parece sadismo puro y duro, puede que no lo sea. En un
mundo más allá de las pelusas que mamá se empeña en barrer, el fino equilibrio de la
vida se rompe: los monstruos necesitan sustos para alimentarse, pero ya en el "otro
lado" nadie tiene miedo de cosas peludas que se arrastran
por la noche, sino del paro, el racismo y todas las cosas que en el mundo monstruoso no se
entienden. Si siguen así las cosas, será el Fin de los Días (y sin Arnold
Swarzennegger, oye...). La única solución es encontrar a alguien que se asuste, y
rápido, pero lo único que se consigue es introducir a una niña humana en el mundo de
los bichos... El lío parece servido en Monstruolandia, y tal vez los armarios se queden
muy vacíos si no nos asustamos aunque sea un poquito (y la cría de marras no acaba con
esos peluches gigantes...)
La
oficina siniestra (y llena de pelos)
 Una vez más, los americanos llenan una película de
animación con voces célebres, y otra vez, nos quedamos sin ellas (a menos que consigamos
verla en V.O.). Aquí ponen a presuntos famosillos como algún que otro protagonista de Siete
Vidas (ya solo falta que hagan voces Yola Berrocal y Nuria Bermúdez...).
Los USAmericanos tienen más suerte: El protagonista, Mike Wzowski (verde, cabezón, con
un solo ojo y millones de complejos) es Billy Crystal (haciendo de neurótico, como
casi siempre. Wzowski se hace acompañar en sus misiones por su mejor amigo y compañero
de piso: James P. Sullivan. Enorme y peludo (una montaña azul con motitas moradas),
Sullivan es el auténtico cerebro del grupo, y tiene la costumbre de hablar con la voz de John
Goodman...
A veces creemos que nuestros compañeros de
trabajo son monstruos del Averno, pero no es nada comparado con el Ministerio que hay
debajo de la cama... Y si no, ¿cómo llamarías a un monstruo con aspecto de cangrejo,
que te grita desde el fondo del pasillo? Tienes dos maneras: le puedes llamar Henry J.
Waternoose, pero también le puedes llamar jefe, claro. Waternoose tiene el honor de
llevar la voz del in-cre-í-ble James Coburn, un actor veterano y con gran talento.
Algunas recepcionistas tienen la mala fama de ser
unas "vivorillas", pero ninguna tiene realmente una auténtica cabeza de
serpiente, excepto Celia, claro. A esta "mala bicha" la dobla Jennifer Tilly,
quien, no por nada, es la novia de Chucky, el Muñeco Diabólico... Y si esto te
parece poco, aún podrías encontrarte con la auténtica estrella del Ministerio (según
él, por supuesto): Randall Boggs. Este monstruo sarcástico y "pasao" es
doblado por uno de mis actores favoritos: Steve Buscemi. Un caballero que de buen
seguro que tampoco es muy tranquilizador encontrarle en un callejón oscuro. Pero a mí
este tío me encanta...
... Así que no os asustéis demasiado si oís algún
ruido debajo de la cama, son unas criaturas adorables, que sólo necesitan de un
"sustito" para vivir. A menos claro, que queráis asustaros de verdad. En ese
caso no os recomiendo las voces de ésta película, sino un doblaje de Maribel Verdú
haciendo de dinosauria en Dinosaur. Como actriz tiene nivel, pero como dobladora
aún ha de pasar un lustro (o dos) en la Escuela de Doblaje...
Virginia García |