Cosas de Momias
Han pasado casi diez años. Rick OConnell (Frasier)
se ha casado con Evye (Rachel Weisz), la despistada arqueóloga de la primera parte
y han tenido un hijo. El jovenzuelo, Alex (Freddie Boath, recién llegado al
mundillo) tiene la inteligencia de su madre y la facilidad de su padre para meterse en
líos (espero sinceramente que este actorcito no sea un niño asesinable...)
Como Evelyn ha estado teniendo sueños
misteriosos en torno a Egipto, la pandilla feliz viaja allí. Cuando llegan, Rick y su
famila descubren un misterioso brazalete, que una banda de extraños malhechores también
busca. Total, que los OConnell han de
salir por patas hacia
Londres (¡¡Por Dios!! ¿Es que aún no han aprendido que Egipto les resulta perjudicial
para la salud?). Una vez en la capital, el pequeño Alex, que no puede parar las manos
quietas, se coloca el brazalete. Mala idea. La joya se le incrusta en el brazo y ya no
puede quitárselo, para colmo, los ladrones de Egipto aparecen en casa buscando la
pulserita de marras. Al no poder quitársela, los cacos arramblan con Alex al lugar donde
ocurrió todo hace años, a Hamunaptra, la Ciudad de los Muertos, la guarida de sus jefes:
Meela y Lock-Nah. Este par de facinerosos no tienen una mejor idea que usar el Libro de
los Muertos para resucitar a nuestro viejo amigo Imhotep (Arnold Vosloo), a su
novia, la princesa Ank-Su-Namun, asesina de su esposo, el Rey, y suicida profesional (Patricia
Velazquez), ¡ah!, y a un tal Rey Escorpión...
... El cual hace porrocientos años hizo un pacto con
Anubis, el dios de los muertos para alcanzar la vida eterna. Resultado: El Rey Escorpión
conquistó Tebas convertido en un mutante medio humano medio escorpión (una auténtica
belleza... y no lo interpreta un actor, sino un luchador de wrestling, como al Dientes de
Sable de la Patrulla X, un tipo llamado Dwayne "La Roca" Johnson).
La familia de Alex al completo:
Rick, Evelyn y el querido tío Johnathan, el hermano de Evye que ahora regenta un casino
(intepretado por John Hannah), se movilizará en la búsqueda del pequeño, pero no
están solos: les ayudará el misterioso Ardeth Bey (Oded Fehr), ese morenazo que
les salvó la vida en la primera película. También les echará una mano Izzy, un piloto
chiflado (como el de la primera parte, más o menos) con más aire en la cabeza que entre
las alas...
¡Cuidado con la momia, muerde!
La primera vez que vi esta
versión de La Momia, pensé: "¡Bah! Una imitación de Indiana Jones";
pero resulta que hay otro referente en el personaje de Rick OConnell: Ash, de la
saga de Sam Raimi Terroríficamente Muertos, ¿acaso Rick y Ash no tienen
ciertos puntos en común entre ellos (incluso a veces, más) que con Indiana? Hay que
decir que los dos primeros tienen una desagradable habilidad para encontrarse con cosas
muertas que les atacan, arañan o muerden, cuando no son esqueletos al estilo de Harryhausen
(otro homenaje) los que buscan pelea con nuestros héroes. Los tres son aventureros de lo
paranormal, pero aunque Indiana tenga más padrinos y le tengan mejor guionizado no
significa que haya sido la única inspiración para OConnell.
Sobre
las influencias y las fuentes de las que bebe Stephen Sommers para dirigir esta
segunda parte, solo él tiene la última palabra. Por cierto, ¿os habéis fijado que este
joven está especializado en secuelas? Pesadilla en Elm Street 5 y Depredador 2
son por ejemplo algunas de sus continuaciones. Deberíamos preguntarle a él en
quién piensa que es mejor
referente para su película: ¿Indiana o Ash? ¿Boris Karloff o Christopher Lee?
No creo que se haya inspirado en una producción muuuy gore del año 1981 (serie Z pura)
llamada Dawn of the Mummy, sobre momias caníbales que atacaban un campamento de
top models que hacían sesiones de fotos en Egipto (A mí me encantó, no porque deteste a
esas anoréxicas de las modelos, que también, sino porque con cuatro duros hicieron algo
divertido. ¿Lo habrán conseguido esta vez? Chi lo sa...).