Un día de ogros...
En el mundo de los viejos cuentos de
hadas, esos en los que todo ocurrió hace mucho tiempo, vivía Shrek, un ogro que, la
verdad, no servía mucho para ogro. Lo suyo era apuntar un poco más alto: iba para
caballero. Y pronto lo demostraría. Un día todos los personajes de cuento de hadas piden
asilo político en el pantano donde vive el ogro verdoso (tres cerditos muy sospechosos,
siete delincuentes bajitos y una dama guapa con aspecto de abusar de los somníferos.
Sospechosos habituales, vamos). Han sido expulsados de sus reinos por el príncipe
Farquaad, dignatario hijo de su madre, digno sucesor de príncipes cabroncetes como el
Humperdink de La Princesa Prometida.
Porque de princesas prometidas va el
juego. En un intento de sacar a todos sus nuevos inquilinos de los territorios
"ogriles", Shrek llegará a un acuerdo con el noble innoble: le rescatará una
princesa para que se case con ella. Por el camino, encontrará la ayuda de un asno. El
jumento en cuestión intentará echar una patita al ogro, pero al final, el pollo que se
montará en lo que se tarda en decir "colorín colorado" será enorme, gracias a
la inestimable ayuda de este par de dos. La gracia de esta aventura es que esta princesa
es un poco "à la Disney" (va de liberada, de guapa, de casi inteligente,
pero, en realidad, le faltan un par de hervores), y tendrá que aprender que Farquaad no
es su príncipe azul, y que el suyo, como azul no es... sino que tira hacia el verde oliva
(pero eso si: alto, desde luego es, el mozo... ¡digo, el ogro!)
El ogro que me achuchó
Lo más interesante de la
película, aparte de los efectos especiales, son las voces de los personajes. Esto se
suele perder en el cambio de V.O. a versión doblada, pero aquí estoy yo para deciros
quién es quien en esta fábula en CGI. El ogro protagonista, Shrek, tiene la voz de Michael
Myers. Este insufrible elemento no es un psicópata asesino que mata las noches de Halloween,
pero casi. Es el inevitable Austin Powers, superespía hortera. Aquí, según los
directores Andrew Adamson y Vicki Jensen, Shrek se consuela pescando en el
lago con sus propias ventosidades (¡¡Puajjhh!!).
El que habla en nombre del burro es otro
que tampoco es manco: Eddie Murphy. Eddie está intentando batir el record
de apariciones en pelis de dibujos, quizás para limpiar esa fama de "lobo
feroz" que le encasquetaron cuando le descubrieron haciéndole proposiciones a una
caperucita de diez dólares la hora. Ahora le vemos como un asno, ¿será con segundas
intenciones?
¿Creíais que
estos dos eran demasiado? Pues la princesita es para darle de comer aparte: Cameron
Diaz, aquí es la dama en apuros... Un Ángel de Charlie capaz de hacerle
morder el polvo (a fuerza de chillidos y saltitos) a Julia Roberts cuando el mejor
amigo de ésta se casó.
... Y los apuros de la dama, ¿quién
los pone? Farquaad es, ni más ni menos que John Lightgow, el de Cosas de
Marcianos. Este caballerete es, como los anteriores, un actor de método pausado y
actuación impasible (...¡Je!...). En realidad es otro histriónico como sus compañeros
de reparto, pero eso es lo que nos gusta de ellos, y harán que la historia a contar tenga
vida propia...
... y lo más curioso, es que durante un
tiempo, tuvo vida propia de verdad: esta película tenía pensadas dos versiones: una
convencional, pantalla de cine normalita y corrientita, y otra en IMAX, impactante,
apabullante y ...con un final diferente. Al final no llegó a cuajar. Por lo que se ve se
les iba el presupuesto, y tuvieron que cortar por allí. Una pena, porque hasta yo me
rascaría los bolsillos por ver esta maravilla de la técnica... Y sí, aguantaría a Myers,
a la Díaz, a Lightgow y hasta a Murphy.
Virginia García
