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IMPERIO OSCURO

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Serie limitada de seis números.
Portadas: Dave Dorman. Guión: Tom Veitch. Dibujo: Cam Kennedy.
Norma Editorial.

La acción transcurre algunos años después de la épica batalla de Endor en la cual las fuerzas de la Alianza Rebelde aplastaron a las tropas del maléfico Imperio y acabaron con su no menos diabólico caudillo, el temible Palpatine. Durante una corta temporada, la galaxia fue regida por las justas instituciones de la Alianza Rebelde, ahora reconstituida en la Nueva República, que se inspiró en la anterior, salvo por un ligero detalle: sus guardianes. Actualmente solo quedan dos caballeros Jedis para defender toda la galaxia de la maldad y el terror y el pánico y la desesperación y la injusticia del malvado Imperio Galáctico. Los dos Skywalker se hallan implicados plenamente en el gobierno de la galaxia. Mientras tanto, las fuerzas imperiales se reagrupan e inician la reconquista (Hola, Isabel, hola, Fernando) de sus antiguos dominios. De nuevo la violencia, la destrucción y el caos se adueñan del universo. La Alianza retrocede rápidamente y, cuando todo parece perdido, el Imperio se enzarza en una autofagocitosis en forma de guerra civil. Aprovechando el desconcierto, nuestros amigos Luke Skywalker y Lando Carlissian atacan al Imperio en un Destructor Estelar robado, pero fracasan estrepitosamente, estrellándose contra la Ciudad Imperial del Planeta Imperial (no es que sea culpa nuestra, es que se llaman así. ¡Primer Bravo para Tom Veitch!). Nuestros héroes deberán ser rescatados por la Princesa Leia Organa (no se dejen engañar: es una Skywalker), su marido Han Solo, C3PO y Chewbacca, que se dirigen hacia allí en una misión arriesgada donde las haya. Tras tres o cuatro páginas de apuros, hallan a sus compañeros, pero sólo rescatan a Lando Carlissian, ya que Luke no se muestra nada dispuesto a dejarse rescatar: nuestro hombre, más siniestro que Robert Smith en sus primeros discos, tiene trabajo que hacer. Leia y Han insisten en sacar al Jedi de Tatooine de tan peligroso lugar. Con palabras menos que amables Luke despide a sus amigos y familiares, y se queda por allí con el muy noble propósito de enterarse de quién demonios está manipulando el Lado Oscuro de la Fuerza. La respuesta es mucho más sencilla y escalofriante de lo que ninguna retorcida mente pudiere acaso imaginar. El pavoroso Emperador, más feo y más malo que nunca está vivito y coleando. ¿"Cómol.l.l.l.l" os preguntaréis? Sencillo: el mefistofélico Palpatine se ha reencarnado en un clon suyo que tenía por ahí guardado para la ocasión, y lo que es peor, puede hacerlo tantas veces como le de la gana a él, a Tom Veitch o a George Lucas, con lo cual nuestro entrañable villano deviene en prácticamente inmortal. Para variar, intenta venderle a Luke la viejísima moto del Lado Oscuro de la Fuerza y asín, con un resultado al menos sorprendente: Luke se apunta al equipo de los malos. ¿Por qué? ¿Eh?, ¿Por qúe? ...

Leia, Han y otros amigotes y conocidos de los tiempos de contrabandista de éste, insisten, inasequibles al desaliento, en rescatar al ya no tan joven Jedi de las zarpas del Imperio. Cuando lo consiguen encontrar, el chico continúa negándose cerrilmente a ser rescatado y además les presenta personalmente al demoníaco Palpatine, al cual todos creían criando malvas en algún podrido rincón del cosmos. El terrorífico y espantoso Emperador intenta convencer a Leia de las ventajas que ofrece ser malo, como si de una poliza de seguros se tratase. Leia, viéndose embarazada y observando el mal aspecto de su hermano Luke, declina la propuesta del horripilante malvado, y viendo que lo más práctico es largarse, vuelve a escaparse junto a familia y amigos. La cuestión es que Leia siempre ha sido dura de mollera, y por ello, se empeña de nuevo (aún habiendo una batalla espacial gordísima en curso) en ir a por su obcecadísimo hermano. Cuando la princesa llega, Luke no está para zarandajas, ya que se está partiendo la cara con el espeluznante Emperador. Mejor dicho, el Emperador le está poniendo la cara como un pan. La chica toma cartas en el asunto y... ñliuy 8liy bp98q3we4 ybhp3987 r60982 Podemos intuir, gracias a la Fuerza, vuestras preguntas: ¿Qué sucede con Leia, Luke y el truculento Palpatine? ¿Qué pasa en la batalla? ¿Por qué nuestro corajinoso y admirado héroe se cambia de bando? ¿Es un tránsfuga? ¿Qué pinta Bobba Fett en la portada del nº 3? ¿Qué es un holocrón? Pues bien, seguid leyendo este maravilloso artículo y encontraréis posibles respuestas.

Hablando con un mínimo de seriedad, Star Wars Imperio Oscuro no sacudirá los cimientos de las Historias em Quadrinhos (cómic en castellano), como no lo ha hecho ninguna de las obras de Tom Veitch ni de Cam Kennedy. Aun así los fanáticos de la serie, deberíamos picar sin remedio. Y es duro, porque el guión es flojucho, y aunque el dibujo no es malo, sí bastante inadecuado. Cam Kennedy es muy amigote de Tom Veitch, así que probablemente por eso le dieron el trabajo. Los rasgos faciales de los personajes son burdos, en ocasiones rozan la torpeza, si bien cuando utiliza planos más amplios el resultado mejora notablemente. El color es, sin embargo, adecuado en casi todo momento, dando un aspecto lo suficientemente oscuro para el tono de la historia. Como nadie dice que no sea suyo, se lo apuntaremos a Kennedy.

Tom Veitch ha estado junto a grandes autores y ha hecho obras de mérito, como el experimentalísimo Heartburst (Epic comics), pero no pasará al Olimpo por esta obra. La originalidad brilla por su ausencia, ya que se ha limitado a repetir los dilemas existenciales de la tercera película de la serie, añadiendo apenas dos o tres elementos novedosos. El tono siniestro de Skywalker y de la historia en general es quizás excesivo, no obedeciendo al espíritu original de la primera película, que era sin duda mucho más desenfadado. Aun así, todo fan que se precie de serlo devorará (o debería hacerlo) esta serie, que ahora podéis encontrar tan sólo en librerías especializadas. A la espera de que Lucasfilms nos deleite con las próximas entregas, debemos conformarnos con cosas como éstas.

Elena Sanz de Galdeano i Aleixandre & Sergi Òscar Albir i Langa