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TITAN A.E.
La Humanidad en Peligro
La vieja Space Opera nunca muere,
que diría Miguel Ríos. Sólo se recicla, añadimos nosotros. Y una nueva prueba de esto
es el inminente estreno de Titan A.E. en las carteleras norteamericanas
para este verano. La película, una producción de dibujos animados que auna técnicas de
animación clásicas con imagenes generadas por ordenador, narra la epopeya de la
Humanidad por lograr su supervicencia, después del exterminio de la mayor parte de los
seres humanos a manos de una raza extraterrestre.
EL PROYECTO
La
gestación de esta producción data de 1997, cuando comienzan a oirse los primeros rumores
sobre el propósito de la 20th Century Fox de lanzar una película de
acción futurista, Planet Ice, creada integramente
mediante imagenes creadas por ordenador (CGIs) y actores digitales. Evidentemente,
la jugada de marketing es combinar dos factores de alto potencial en taquilla. Por una
parte, el cine de ciencia ficción espacial (recordemos que es una época en que la
espectación entre los aficionados por el proceso de producción de Star Wars Episodio
1 raya casi en la histeria). Por otra, las imagenes generadas por ordenador, en una
época en la que las películas que han empleado CGIs, bien como apoyo de la historia (Titanic,
Forrest Gump), bien como parte integral de la película (Parque Jurasico)
han obtenido excelentes resultaos de recudación.
Sin embargo, el proyecto sólo empieza a aquirir forma con
la llegada de sus dos directores definitivos: Don Bluth y Gary
Oldman. Es en manos de estos con quienes se abandona la idea de hacer la
película integramente mediante imágenes renderizadas, y se opta por combinar este
planteamiento con la animación más tradicional, hecha a mano, y con quienes la película
toma su nombre definitivo de Titan A.E.
EL DIRECTOR
De los dos responsables principales de la película, sin
duda el más conocido entre los aficionados es Don Bluth. Bluth
consiguió el merecido título de rey de la animación norteamericana durante la época de
los ochenta, en una época en la que la Disney todavía estaba intentando
recuperar su rumbo. Suyas son la obra maestra de la animación Nimh, el Mundo Secreto
de la Señora Brisby, un relato sobre ratones manipulados en laboratorio a medio
camino entre el cuento familiar y la fantasía oscura, así como la mucho más popular
Fievel y el Nuevo Mundo, producida por Steven Spielberg y de tono
más suavizado que la anterior, que daría pie a varias secuelas y una
serie de televisión. Tras una racha de fracasos consecutivos durante los noventa, en la
que la mayor parte de sus películas se estrellarían en taquilla, Bluth volvería a
reencontrarse con el público con Anastasia, una comedia musical en versión
animada sobre la historia de la presunta superviviente de la familia real rusa, y en la
que participaría también Gary Goldman
.
LA PELÍCULA
Titan A.E. se ambienta 1000 años en el futuro,
después de que una raza alienigena invasora, los Drej, haya destruido la Tierra (de ahí
las siglas de la película, A.E., es decir after earth, después de la Tierra).
Tan sólo quedan unos cuantos miles de supervivientes desperdigados por el Universo,
sobreviviendo en colonias espaciales, cazados por los Drej y sin la posibilidad de
regresar a casa. En este escenario surge el proverbial héroe mesiánico, Caleb: Años
antes, previendo la situación a la que se enfrentaría la humanidad, el padre de Caleb
creo Titan, un proyecto que permitiría a los seres humanos volver a ser la raza
orgullosa que fue una vez. Antes de morir, convirtió secretamente a Caleb en el mapa que
permitiría encontrar el Titan en medio del espacio. Ahora la misión del joven
Caleb es sobrevivir a la persecución de los Drej y llevar a los suyos hasta Titan.
Pero ¿que es Titán, y como puede ser la clave de la salvación de la Humanidad?
Como toda buena película de animación que se precie,
Titan A.E. cuenta con un reparto de voces de lo más atractivo como reclamo al público
(que nosotros volveremos a perdernos en la versión doblada que veremos aquí, claro).
Para empezar, tenemos a Matt Damon (Salvar al Soldado Ryan)
como Caleb, el potencial salvador de la humanidad, secundado aquí por Bill
Pullman (que ya tiene experiencia en invasiones alienígenas desde
Independence Day) como Korso, un pirata espacial con lealtades divididas), y Drew
Barrymore como Akima, piloto espacial y posible interés romántico en la
película. En papeles secundarios encontramos a otros actores nada desdeñables, como Nathan
Lane, Hank Azaria; Lena Olin; Janeane Garofalo, John Leguizamo y Ron
Perlman.

En cuanto a la combinación entre las técnicas de
animación clásicas y las más modernas, lo que se ha hecho es animar a los seres humanos
que intervienen en la película mediante dibujos tradicionales (de hecho no es dificil
relacionar el aspecto de los personajes de la película con los los de la reciente Anastasia),
mientras que tanto las escenas en las que aparecen naves espaciales como alienígenas se
han empleado gráficos de ordenador. Mención especial merecen los Drej, cuyo aspecto
está a medio camino entre un Depredador y los extraterrestres de Abyss,
pero en plan homicida. La fortuna de la integración entre las técnicas 2D y 3D es algo
que no pocas veces han chocado frontalmente al insertarse en una misma película, pero la
capacidad técnica demostrada por Bluth hace que sea digno de un voto de confianza.

En este sentido es de agradecer que Bluth, aparentemente,
abandone el tono familiar y algo blando de Anastasia o Fievel y dé un
giro a los orígenes más sombríos de Nimh, con un escenario que parece lejos
del enfoque aséptico que gobierna el 90% de las producciones de animación en el cine y
atreviéndose con una historia épica y sin concesiones, en las que se huye de los
"animalitos graciosos" y donde la muerte y el exterminio planean sobre un relato
dramático en el que se decide el destino final de la Humanidad. Independientemente del
éxito de la experiencia, desde aquí expresamos el deseo de que el ejemplo cunda entre
las productoras de cine de animación, y que se les meta en la cabeza que el dibujo
animado no tiene por que ser sólo un vehículo de historias para niños, por muy bien
hechas que estén. Nuff said!!
Luis F. Mayorgas
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